8x08:Infiltrado
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Pasa el tiempo desde que Warren Filton vuelve a su puesto de sheriff tras regresar de Two Guns, habiendo resuelto el crimen de Jackie Earl y su hija Onahoua. También se arregla las cosas con su novia/ futura esposa Nuria Fernández, haciéndole a ella el que Warren le pida que sea ella la madre de sus hijos. Filton, una tarde, delante de algunos clientes en el saloom de Jack Lemond, le pide la mano a su prometida. Nuria, emocionada, le sonríe y acepta el compromiso. Se besan entre vítores de la gente. Lemond les da la enhorabuena. La noticia de la pedida se corrió enseguida.
Primer caso.
Es una tarde de mucho frío en el estado de Arizona, pese al cielo despejado. John Kruger y Kevin Notherland van bien abrigados a la oficina del sheriff donde ven a Edward Richards escribir un informe en su mesa. Le avisan de que acuda al rancho de Wallace, parece ser que alguien ha fallecido. El ayudante, se pone un abrigo de piel encima de la ropa que lleva y cierra la puerta tras de sí. Aquella prenda se la ha regalado su novia ladrona Marina Rojas. Los tres salen aprisa hacia ese rancho. Los tres hombres conocen a ese tal Wallace. Es un hombre de mal carácter, celoso y rico. Algunos creen que ganó esa fortuna por pura suerte. Otros por sus negocios (una vaqueriza que hasta hace poco ganaba poco dinero y a comienzos de este mes, el de Enero, comenzó a ganar mucho. Nadie supo nunca el motivo).
Al acercarse al lugar, Richards agradece la compañía y pide a ambos hombres que avisen al doctor East. Kruger, sin bajarse de su montura, señala con la barbilla.
-Está ahí.
-Gracias. Pues nada, ya podéis volver a vuestro negocio.-dice el ayudante con respeto.
-¿Nos dirá quién mató a ese hombre, no?-bromea Kruger.
-Por supuesto.- le sigue la gracia a Edward.
Ambos hombres miraron a Kruger porque va muy tapado y eso es algo inusual. Él confiesa que está acatarrado porque no para de toser y de estornudar. Siempre ha sido muy sarcástico con estas cosas, dado que él cree que un buen sueño y un buen caldo caliente, se cura todo. Le piden que se cuide. Tanto Kevin, como John, sin bajarse de sus respectivos animales, se marchan del rancho. No hay que ser adivino para saber que a ninguno de los tres hombres le caía bien Wallace, dada su mala reputación. Incluso, en los salooms del pueblo le llamaban "el broncas", por las múltiples discusiones que ocasionó. Incluso ponía en evidencia a su mujer, Liz. Una joven niña de papá que se casó con él por dinero. Otra afición que tenía Wallace era probar puntería con su rifle Winchester. Daba igual que apuntarse, siempre se burlaba de que tenía buena puntería cuando no era verdad. Edward va con su caballo hasta el escenario del crimen, que es un árbol verde, dentro de la propiedad del matrimonio, viendo a un montón de gente rodear un cuerpo y al doctor Dick East.
-Disculpen, ¿se pueden apartar?-pide al coro de personas.
Ninguno de los presentes lo hace. Es en ese momento cuando Edward desenfundó su revólver y disparó al aire. Todos se quedan algo sordos, aparte de atemorizados. Le hacen un pasillo para que el ayudante pueda ver al galeno, que aún sigue inspeccionando el cuerpo sin vida de Wallace. Este es un tipo apuesto y con el cabello moreno donde se le puede ver alguna que otra entrada. Richards mira al público que tiene alrededor, que aún siguen con cara de enfado por el tiro realizado y se fija en algunas caras. Liz es una joven delgada y muy agraciada de cara. Morena, de cabello largo y vestimenta elegante. Aunque, por su forma de hablar, nunca se ha enfrentado sola a una situación desagradable. Jon, otro testigo, es un tipo de facciones medianas, con el cabello moreno algo largo y facciones grandes y rostro algo alargado. Delgado y elegante. Y por último se halla Sherri, otra testigo y posiblemente, amiga de Liz. Esta última es una joven, algo gruesa y con gafas de culo de botella, de pasta fina. Agraciada de cara, pero se le nota que es algo tímida. Dick los conoce a todos los presentes porque los ha tratado un poco cuando ellos han ido a su consulta. East le comenta que Jon y Wallace eran amigos. Jon es el marido de Sherri y ambas parejas son amigas. Richards se sorprende al ver a Jack Lemond entre gente pija y rica, dado que el bigotudo mexicano es un trabajador nato, que está sacando un saloom solo, del cual es dueño. Pero antes de preguntarle, quiere saber como murió la víctima. Dick tose un poco mientras le explica que Wallace recibió un tiro en el cuello y que según los testigos, le vieron caer desde el árbol que hay al lado de ellos. El difunto se disparó sin querer cuando intentó recuperar su Winchester, que aún lo tiene agarrado, del árbol. También el labio partido.
-¿Y cómo llegó el rifle hasta esa rama? ¿Y cómo se partió el labio?-se pregunta el ayudante mientras se toca la barbilla.
-Eso lo tendrás que averiguar tú.-sonríe Dick mientras arruga su mostacho blanco.
-De acuerdo.
Se pone en pie y ayuda al doctor a llevar a Wallace a un carromato que hay cerca. Ambos hombres, pese a lo fuerte que están, van avanzando con lentitud, dado que el cuerpo pesa mucho. Liz suelta un sollozo en alto viendo a su esposo sin vida. Sherri la consuela. Richards se fija mientras deja el cadáver en el carromato, que aparte de Jack Lemond, se encuentra también con Timothy Houston, otro trabajador que está sobreviviendo a la dura vida, sacando su saloom adelante. Tanto Jack, como Timoty hablan con un chino. Edward le pregunta, sonándole la cara de algo.
-¿Quién es el chino que está hablando con Jack y Timoty?
-Ese es Archie, el amante de Liz.
-¿En serio?-se sorprende.
-Sí. Ahora irá a consolarla.-asegura Dick, sentándose en el pescante.
-¿Cómo lo sabes?
Dick le guía con la mirada para que viera la escena. Archie es un oriental espigado, algo fornido y joven. Se mueve con aires de hacerse el interesante y siempre lleva una brizna de espiga en los labios. Es el único que va en manga corta. Este va hacia las dos mujeres y abraza fuertemente a Liz. Se dan un beso. No les importa, todos saben lo de su aventura.
-Archie es el otro amigo de Wallace, o era. Y cuando Wallace discutía con Liz, Archie siempre estaba ahí para consolarla.-continua Dick.
-¿Y Wallace descubrió el romance?-pregunta Edward, inquisitivo.
-No solo eso, sino que tuvieron alguna que otra riña en el rancho. Y casi se matan en mi consulta. Yihaa.-dice al final Dick para irse del rancho.
Edward, sorprendido por la situación, le surgen dudas. Primero rastrea el escenario del crimen, no hallando el casquillo de Winchester por ninguna parte. Piensa que a lo mejor el tiro fue un accidente, pero quien lanzó el rifle a la rama, lo hizo intencionadamente. Descarta a Timoty y a Jack porque los conoce bien, pero aún le deben una explicación del porqué están en ese rancho. Y solo le quedan cuatro sospechosos (Archie, Liz, Sherri y Jon). Ve a sus cuatro posibles dudosas personas sentadas en el porche de la gran casa de tres plantas y una buhardilla, que parece cuidada desde fuera. Los cuatro se meten en el interior, donde en uno de los cuartos de la primera planta hay una chimenea. Edward primero quiere aclarar una duda que tiene y es que hacen dos conocidos allí-Timoty y Jack.- Les pregunta mientras se dirige hacia ellos. Ambos hombres están ensillando a sus respectivos caballos. Les interroga y les hace la pregunta el por qué están en el rancho de Wallace. Tanto Jack, como Tim contesta que ellos estaban con casi todo el grupo, menos Liz y Archie, cuando vieron a Wallace subido a un árbol y caerse de él al minuto. Recuerdan que sus palabras antes de morir: "voy a matar a ese puto oriental". Y también comentan que iban de vez en cuando a casa de la víctima por el buen vino que tenía. Richards, intrigado, quiere saber el por qué no se quedan en la casa de Wallace para protegerse del frío. Lemond, frotándose su grueso bigote moreno, responde con gracia, que a ellos no les gusta que estén demasiado tiempo en su morada la gente emprendedora. Preguntan al ayudante si se pueden ir, dado que hace frío. Edward los deja marchar.
Vuelve al escenario del crimen y lo examina de nuevo, hallando esta vez, debajo de un arbusto, un casquillo de una bala. Lo examina y ve que puede proceder del Winchester de Wallace. Para aclararlo todo, entra en la mansión del difunto, dirigiéndose al cuidado salón. Ven al pequeño grupo, ignorándolo cuando el ayudante pregunta si puede pasar. Al estar de espaldas al fuego de la chimenea y carraspear varias veces, el equipo le hace caso. Liz, con una voz desafinada, pregunta qué quiere. Edward, notando el enfado del grupo porque quieren que se marche de allí porque no quieren ser molestado, responde, "la verdad." Les comenta lo que le contaron Jack y Tim. El grupo coincide. Pero cuando Edward insiste donde estaban Liz y Archie en el momento en que Wallace fue a buscar el rifle al árbol, no dicen nada. Archie, asustado, se aclara la voz y confiesa que todo empezó en uno de los cuartos de arriba. Liz le obliga a callarse.
-No, por favor. Continúe, Archie. Quiero saber como un rifle llegó a la rama de un árbol.-insiste Edward.
Liz va a recriminarle cuando Archie, harto de que le mandase en todo momento, decide contar la verdad. Continua. Mientras Liz y él tienen una escena de sexo, empotrados en una pared, entra Wallace y los sorprende. Wallace grita y va hacia su Winchester, que está encima de una mesa ordenada cuando Archie le hace un placaje. Le tira el rifle por la ventana, que estaba abierta. De ahí que el Winchester acabará colgado de la rama de un árbol. Wallace, con el labio partido, al igual que Archie, se va del cuarto gritando "voy a matar a ese puto oriental". Edward piensa, caso cerrado. En ese momento, Liz, con cara de enfado, grita a Archie y le ordena que se marche de su casa. Comienza a insultarle y a decirle que no era hombre. Edward decirle acompañarle antes de escuchar los gritos de una loca, que puede romperle los tímpanos con esa voz desafinada que tiene.
Segundo caso.
Mientras Edward investiga el incidente de Wallace, en Villa Rocosa, en una calle, aparentemente tranquila, de Villa Rocosa, Shane alquila una casa de una planta con Cassie, y deciden pasar allí una temporada. Cuando este entra en la vivienda, ve a su preciosa mujer que le abraza. Ella se había olvidado gran parte de lo que había pasado el año pasado con Aldoni, un peligroso criminal y agresor sexual, que abusó de ella, junto a sus difuntos compinches. Shane fue absuelto de aquellos asesinatos por la falta de pruebas, aunque Warren Filton y sus ayudantes sabían que él los había perpetrado por venganza. Shane y Cassie no han cambiado mucho. La pareja se tumba en un sofá limpio. Al lado de ellos, hay un hermoso fuego de una chimenea que calienta el hogar. Se sienten felices, a gusto. Cassie le pregunta si es feliz, a lo que él le corresponde con una sonrisa. Se besan. Pasa algo de tiempo, cuando se abre de golpe la puerta principal de la casa y entra un tipo armado. La pareja, asustada, le reconocen. Es Aldoni. Este último, furioso, pide al hombre que ate con una cuerda a su novia y después se atase él mismo. Shane, paralizado por el miedo, lo hace. Aldoni, con una vestimenta vieja y llena de agujeros, fuerza a la joven para que le haga caso. Cassie llora mientras es golpeada y zarandeada por el criminal. Shane, sin poder hacer nada, por miedo a perder la vida, ve como aquel truhán viola de nuevo a Cassie. El joven se desmaya cuando el agresor le noquea.
Pasa la tarde, llegando la noche. La noticia de la joven violada y su novio desaparecido ya es noticia en el pueblo. Warren Filton, ansioso por coger a Aldoni, espera de buenas maneras al ayudante James, que está terminando de vestirse en su casa. Filton, esperando en el salón de James, y su mujer, Katie. Esta última le ofrece una bebida caliente al verle algo acatarrado. Filton lo rechaza amablemente. El marido de Katie baja las escaleras abrigado y algo agitado porque le está haciendo esperar a su jefe. Da un beso a su esposa y los dos hombres se marchan del hogar. Las hermanas Castelar, tras el fracaso de haberse ido a vivir a una casa, que fue escenario de un crimen hace meses, habían decidido comprar otra morada. Al final viven frente a James. Ambos hombres saludan desde el porche de la vivienda de Katie a Wendy y a Teri, que están en el salón de su morada, calentándose con su chimenea, para entrar en calor. Filton acaricia su mentón, pensando en que de algo le suena la cara de Wendy, pero no cae en quien es. Deja sus pensamientos a un lado y se dirige a la morada de Cassie. Al llegar allí, Warren ve a su futura esposa, Nuria, consolar a la joven mejicana, Cassie, mientras Sam Liverpool interroga a Shane, que está furioso, comentando que ha encontrado a Aldoni y sabe dónde está en estos momentos. José Sánchez está examinando las heridas que tiene la víctima y también le da unos calmantes para que se le pase el shock en el que se encuentra en estos momentos. Filton pide a James que examine el escenario mientras él va a informarse de lo sucedido. Saluda a su mujer, y ella desde lejos y mediante gestos cariñosos, le dice que se abrigue bien.
-¿Tú no estarás también acatarrado, no?-pregunta José Sánchez, algo preocupado.
-No te preocupes, no lo estoy.-contestó James algo preocupado de no ponerse enfermo también.
Warren estornuda y se lo agradece. Pregunta a Sam, que está con un trancazo, pero bien abrigado, que es lo que sucede. Shane cuenta a los tipos de la autoridad enfermos como halló a Aldoni. Tras despertarse de repente y ver a Cassie llorar. Él pide ayuda gritando. Su novia está hecha polvo y ha sido golpeada salvajemente en el rostro. Un vecino le socorre y le libera, cortando la cuerda con un cuchillo que tiene. Shane pide que se quede con ella mientras él va a avisar al doctor y a encontrar al responsable. Tras entrar de malas maneras en la consulta de José Sánchez y exigirle que le ayudase, indicándole el camino hacia su casa para que atendiese a Cassie. Nuria, que también está en la consulta y viendo la situación, decide ayudar. Shane, tras ver que ambas personas colaboraban, yendo a su morada, decidió ir en busca del agresor. Inspeccionó cada saloom, preguntó a la gente, hasta que al final le encontró en el banco Cifuentes. Asegura que está en estos momentos ahí y que se puede ir en cualquier momento. Warren y Sam se ponen en marcha. Tras examinar el escenario de la agresión y no hallar mucho, salvo evidencias de una pelea, deciden ir a buscar a Aldoni. Sam confirma la historia de Shane, gracias a Nuria, José, el vecino de la pareja golpeada y a Cassie. Nuria, ve a Filton salir por la puerta y pide a José y a Cassie que la disculpen un momento. Ella discute con él en el umbral de la puerta porque no le parece bien que vaya enfermo a detener a un peligroso bandido. Warren le asegura que estará bien y se marcha junto a Liverpool. Hace mucho frío, las temperaturas han bajado y a ambos hombres de la ley les iba a dar mucha fiebre, pero saben que tienen la obligación de detener a un delincuente. Al entrar en el banco, Shane identifica al sujeto y se lo dice a Warren y a Sam, que entran con él. El lugar está sin clientela, salvo a Aldoni y un chico joven tras un mostrador, que está haciendo gestiones con el criminal.
-¡Aldoni! Soy el sheriff. Levante las manos muy despacio, queda detenido.-avisa Filton.
El sujeto de ropa andrajosa desenfundó el revólver y se dio la vuelta. Tanto Sam, como Filton le dispararon, matándolo. El criminal cae al suelo sin vida. Los tipos de la autoridad agradecen a Shane su ayuda por haber atrapado a Aldoni. Le animan, sabiendo que esta mala época de su vida, que se ha repetido por segunda vez en la vida, va a costar superarla. Pero saben que tanto Shane, como Cassie son fuertes y ambos se tienen el uno al otro.
A la mañana siguiente, aún sigue haciendo frío. Hace más frío que ayer. Shane, en su morada, en la habitación donde duerme con su pareja, consuela a Cassie, que aún está en shock, al igual que él. En otra vivienda, Warren Filton está tapado con mantas hasta arriba, pasando una gripe y acompañado de su amada Nuria Fernández, que ahora es ella quien le cuida, con ayuda de Juana Reyes, la criada de él.