9x01:La boda
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Pasó mucho tiempo desde que Nuria Fernández, la futura mujer del sheriff, Warren Filton, fuera apuñalada brutalmente por la difunta asesina, Ester Juárez, asesinada a manos de Filton en su casa. Tras pedir socorro el hombre, viendo a su mujer frente a las puertas de la muerte, el doctor y buen amigo de la pareja, José Sánchez, y otros ciudadanos, conocidos de ellos también, le ayudaron a llevar a la bella india a la consulta del doctor, que estaba en el piso de arriba del saloom de Jack Lemond.
Pasaron días, meses. La familia de Nuria, sus tías y primas, que eran como sus verdaderos padres y hermanas, dado que sus verdaderos parientes habían muerto. Ella no tenía hermanas, ni hermanos. Era hija única, como su esposo. La familia la cuidó y le cortó su pelo largo negro. Ambos engordaron un poco. Durante esa época, el ayudante y buen amigo, Sam Liverpool, tomó su puesto hasta que este estuviera ya recompuesto.
Al final de la primavera, a pesar de sus pesadillas que aún tenía sobre aquella tarde horrible en la que casi pierde a su mujer, volvió a su puesto y resolvió con ayuda algún que otro delito.
Primer caso.
Pasa el tiempo. Warren Filton, en una noche muy calurosa, Warren está de pie, frente al ataúd de su mujer Nuria. Ella está ahí tan quieta. Con los ojos cerrados. A ambos lados se ve a muchos indios, familia de ella, frente a una gran hoguera encendida que rodea la tumba y a él. En ese, mientras hacen un ritual, Filton se ve asfixiado por el humo que respira y mira alrededor para que le sacasen de allí. Pero ni Sam, ni Edward Richards, su otro ayudante y buen amigo, que estaban bailando con los indígenas, no le hacen caso. El sheriff grita y los ojos de Nuria se abren de repente. Filton despierta de una horrible pesadilla y ve que ha sido un mal sueño. Se fija que su mujer está tumbada a su lado. Ve que las ventanas del cuarto están abiertas de par en par y aún es de noche. Se relaja y se vuelve a tumbar junto a ella. La abraza con cuidado porque le pican un poco las cicatrices.
A la mañana siguiente hay una boda en el pueblo de Villa Rocosa, el pueblo minero que está creciendo un poco año tras año por los pequeños negocios que montan, la mayoría son salooms.
Hace un día soleado. En la iglesia del centro, se está celebrando una boda. La pareja afortunada es Cassie, antigua novia de Shane y fue víctima de un difunto peligroso agresor sexual llamado Aldoni, al que Sam Liverpool y Warren Filton cosieron a balazos en defensa propia. La joven de cara morena y cabello oscuro, delgada, está feliz con su vestido de novia. Aubrey, el hombre con el cual va a formar parte de su vida también estuvo en otro caso implicado relacionado con un brote que se propagó hace tiempo en el saloom de John Kruger. Su aspecto físico no ha cambiado. Sigue estando fornido como un toro, de espaldas anchas. De piel color café. Tiene una barba frondosa. El lugar está muy concurrido. Ambos están frente al altar y mirándose el uno al otro. Ella se le escapa una sonrisa. En ese momento, dos pistoleros entran en la estancia, con la bandolera puesta y el revólver desenfundado y gritan para que los otros se asustan. Entre el público avistan a su objetivo. Disparan unas cuantas veces, hiriendo a Aubrey.
Más tarde, Sam Liverpool ve llegar a Warren andando a la iglesia. Este ve que su aspecto ya no es el que era cuando volvió a ejercer de sheriff tras el brutal apuñalamiento de su mujer. Ahora va mucho más arreglado y ya no tiene esa barba de hace tres semanas, o la ropa hecha jirones que tenía. Sam presenta a Warren a Joseph Memphis, un nuevo ayudante de la autoridad, el cual sería su nuevo ayudante. De aspecto físico es un joven apuesto y fornido. Bien vestido y acicalado. Su amable sonrisa hace que sea buena persona. Se estrechan la mano y Joseph le dice que está encantado de servir bajo su mando. Memphis se va por orden de Filton a las caballerizas. Joseph se va con ellos a investigar el tiroteo. Al entrar, Warren y Sam reconocen algunos sujetos entre los testigos, aparte de a Aubrey, y a Cassie. También se halla Shane, el ex de Cassie. Un tipo de la misma edad que Aubrey y que Cassie, unos veinte, fornido como un toro y pelo moreno corto. Miriam es una joven rubia de ojos azules. Delgada y agraciada de rostro. Mike es un tipo caucásico de mirada fría y algo fornido. Desafia de nuevo con su mirada a Sam y a Warren tras condenarle por un doble asesinato: mato a su mujer y a su amante, pero nunca llegó a la horca por los contactos de su difunto padre, Robert, que le consiguió absolver de los asesinatos. Los interrogaron les presentan a la familia Crystal, los organizadores de la ceremonia. Era una familia de hombres negros. Todos varones. Dennis, el padre es calvo y con barba blanca algo frondosa. Tiene casi los cuarenta y está algo fornidos. Sus dos hijos son más bajo de estatura y ambos se llaman Chris. Aseguran ser cómicos. Los interrogan y despues hablan más con Aubrey y Cassie. Él les puede describir a los pistoleros. Analizan un poco la escena del crimen tras haber despejado la iglesia y poniendo a Aubrey en el sitio donde estaba, y Warren y Sam interpretaban a los pistoleros para saber a cuánta distancia estaban a la hora de efectuar los tiros. Tras eso, Aubrey confiesa mientras Dennis, que aprendió a curar heridas con su amo durante la Guerra de Secesión, le curaba la herida de bala, sacándole el proyectil de dentro. El herido se queja un par de veces mientras Cassie le coge de las manos. Warren, Sam y Joseph anotan en una libreta toda la descripción de los pistoleros y deducen tras la información obtenida que el jefe de los bandidos, un tal Robert, al cual Aubrey le debía dinero, quiso hacerle pagar su deuda tiroteando la ceremonia. Los ayudantes están de acuerdo con la teoría de Filton. Este le pregunta a la pareja dónde viven y él les contesta que en uno de los ranchos alrededor del pueblo. Tras eso, se lo agradecen y los de la autoridad salen a buscarlos.
Pasan dos horas hasta que en un establo abandonado desde hace tiempo, a las afueras del pueblo, ven a un tipo corpulento y espaldas anchas, de espaldas a ellos se parece mucho a Robert.
-Sheriff Warren Filton, ¿quisiera hablar....?-pregunta Filton cuando de repente ven al sujeto de espaldas darse la vuelta.
Facciones medianas, ojos azul claro desafiantes y barba de hace semanas. En ese momento, otros dos tipos aparecen detrás del líder.Uno es un hombre mayor y calvo. Negro con barba acicalada y algo fornido. El otro, de la misma raza, más jóven. Todos visten con ropa andrajosa. En ese momento, los seis hombres echan un duelo de miradas antes de desenfundar. Los asesinos comienzan a disparar contra los tipos de la autoridad. La lluvia de balas es algo que no dura demasiado.
Un proyectil casi mata a Joseph si Sam no le hubiera hecho un placaje para tumbarle en el suelo. Los bandoleros consiguen subirse a sus respectivos animales y huir del lugar. Warren mirando desde lejos, teniendo a sus ayudantes a un lado, conjetura.
-Esto aún no ha acabo. Ha empezado mal. Y acabará mucho peor-dice mientras el viento le da en la cara.
Segundo caso.
Mientras Warren Filton y Samuel Liverpool investigan el caso del atentado de Aubrey, en el centro de Villa Rocosa, dentro del saloom de John Kruger, se halla este con su hija Amber. John se ha dejado un bigote moreno y se ha puesto algo más fornido tras dejar de comer tanto. Se ha cortado el pelo en plan corte militar, igual que el herrero Kevin Notherland, que también se halla en el local. Amber es una joven agraciada, con su rostro lleno de pecas. Su cabello ondulado pelirrojo junto a su cálida sonrisa deslumbra a cualquier hombre. Es la única hija John y trabaja como ayudante de Kruger. John y Amber sirven otra cerveza a Kevin Notherland. Este es un hombre atlético, fornido y a medida que se va haciendo mayor, le gusta ir más arreglado. Es el único herrero del pueblo porque sus cuatro hermanos se han ido a trabajar de otra cosa fuera de Villa Rocosa. John, Kevin y Amber ven entrar por la puerta de vaivén del saloom a Michelle, la mujer de John, ex amante de Kevin y madre de Amber. Es una mujer morena, de cabello largo, agraciada de rostro y se la ve con una figura esbelta. Vestida elegantemente.
-¿Qué? ¿No vas a saludar a tu madre?-pregunta Michelle a Amber de broma, abriendo los brazos.
Amber y John la saludan, asombrados de su regreso, aunque están contentos. Kevin también se lleva una sorpresa al ver a Michelle. John, tras abrazar a su mujer, va a la barra y deja un billete de cien sobre ella. En ese momento, una mujer madura y morena, esbelta y preciosa, a la cual no dejó de observar Kevin, se levanta del taburete en cual está sentada y se va del local. Michelle y John discuten al rato de que la familia se separara y Amber vuelva a sus obligaciones como camarera. Los ojos color avellana enfocan en un momento de enfado a la barra porque no quiere que su hija pasé una temporada con el novio formal de Katherine en Misisipi. Ve que no está el billete sobre la mesa.
Pasan unos minutos hasta que se acerca Edward Richards, el otro ayudante y amigo de Warren Filton, para investigar el delito, dado que la oficina del sheriff está cerca. Ha adelgazado bastante y está más fornido. Espigado y con su cabello negro con las entradas ya prácticamente cubiertas, entra en el saloom de John Kruger y saluda a su mujer, porque lleva sin verla desde hace tiempo. Tras hablar un poco, comienza a hacer su trabajo, interrogando a los presentes, incluido ella, qué había pasado. John, nervioso, le cuenta lo sucedido. Seguido, Kevin le describe a la ladrona. Y para acabar, Amber recuerda el perfume que llevaba la ladrona. Edward pide permiso para llevarse a John y a Amber a la calle porque aún dice que lo sigue oliendo. Él igual. Amber sigue ese rastro durante un buen rato porque se perdía de vez en cuando, acompañado de él, hasta el saloom de los Holmes (Jessica y Hugh). Entran y ven a la pareja atendiendo el negocio. Jessica es una mujer mayor, con el pelo ondulado pelirrojo y vestida elegantemente. Pequeña de estatura. Su esposo, que está atendiendo a la poca clientela, es un hombre alto y cara de pocos amigos, pero es amable con la gente que conoce. Jessica sonríe amablemente y pregunta.
-¿Qué queréis, chicos? ¿O tenéis cita con Dick?
-No, gracias. Estamos aquí por otras razones-responde Edward.
Dick East es el otro doctor, aparte de José Sánchez. Tiene su consulta arriba del saloom de los Holmes. Edward interroga a los dueños acerca de una mujer llamada Regina, dato obtenido por Kevin y John, que hablaron un poco con ella. Amber continúa buscando ese rastro de perfume y se aleja de los otros tres. Ella ve a Aisha, una mulata, hermosa de cara y delgada. Es la criada de José Sánchez y su futura mujer. Tiene su largo pelo liso, recogido en un moño. Se levanta a por otra bebida a la barra cuando Amber le pregunta por sí nota el olor del perfume. Aisha responde que sí y siguen juntas el rastro hasta hallar a Regina, sentada de espaldas a ella, frente a una mesa.
-Edward, creo que la he encontrado-asegura Amber.
Regina, con un trozo de carne en la boca, se da vuelta, sorprendiéndose de su captura. Al rato de interrogarla, Regina confiesa que es cleptómana y pide perdón, devolviendo todo lo robado a sus propietarios: el billete de cien dólares de John, el collar de Michelle y un mechero de oro que pertenece a Kevin.