3x09: Sintiendo el terror

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Pasa tiempo desde que soltaron a Mía por falta de pruebas.

Un día, en la oficina del sheriff, Corin Macbeth está triste, en su mundo mientras Samuel Liverpool, otro ayudante, le comenta algunas cosas. Liverpool chasquea los dedos y Corin le responde a la pregunta. Samuel, más maduro que su compañero, preocupado, le pregunta. El otro no contesta. Denzel Pollard y Jean Claude Murphy, dos ayudantes más que están en la estancia, uno negro y el otro blanco respectivamente, maduros y más mayores que Corin, aunque no de Sam, le explican a Liverpool lo que ocurre. Parece que tiene problemas con su novia, Danica Myers, hermana de la mujer del sheriff, Tristin. Sam suspira y lo entiende. Macbeth, enfadado con los otros dos, se va de la oficina. Denzel se acicala el bigote.

Pasan las horas, el calor va disminuyendo y el atardecer está al caer. M.L., Adam y Albert, otros tres ayudantes del sheriff, entran en la oficina e informan, con una nota escrita donde se pide mucho dinero o matarán a alguien a una determinara hora. La amenaza la lleva en una mano uno de los tipos de la autoridad. Se la muestran a Sam, a Jean Claude y a Denzel. Los cinco observan que han secuestrado a las hijas de unos rancheros más ricos de la ciudad, la familia Gómez, y que piden más de medio millón por ellas. Van al rancho de Fedric Gómez, cuya hija Gia figura entre las secuestradas. Mientras que los demás ayudantes llegan a ese lugar, Corin Macbeth y el sheriff Aaron Cole están interrogando a Fedric y a su hermano Daemon. Este último está más desesperado que el otro por el secuestro de su hija Kelly y su sobrina Gia.

Ambos hombres de estatura alta, ancho de espalda y de buen porte. Fedric tiene las facciones más marcadas que su hermano y unos ojos verdes que fue lo que le atrajo a Meaghan la primera vez que se vieron y enamoraron. Es el más mayor de los dos. Daemon tiene una cicatriz de media luna en uno de los brazos desde hace años. La autoridad nota algo raro cuando interrogan a los hermanos, y es que ninguno de los dos se le había ocurrido avisar a la autoridad cuando se enteraron por la nota que enviaron los supuestos secuestradores hasta que no pasaron veinte minutos. Fue ahí, cuando Daemon dio la alarma y le dio el papel al sheriff y a su ayudante Macbeth. Este último se lo entregó a Adam, a M.L. y a Albert para que informasen a los demás. Otro dato curioso que le parece extraño a Cole, fue que en ningún momento, Fedric se acordó de su difunta esposa, Meaghan cuando este le pregunta cómo está. El sheriff recuerda esos asesinatos de aquella familia: Por un lado estaba la esposa y madre de Gia. Por otro lado, el abuelo de Gia y de Kelly, Tom. Y Fred, el padre de Meaghan y suegro de Fedric. Lo único que pudo encontrar el sheriff en esos crímenes, ocurrido ya, hace cinco años, es que todos murieron en un corto espacio de tiempo por las heridas que tenían y fueron asesinados por dos armas: un puñal los dos hombres y una Derringer la mujer. Al acabar el interrogatorio, los dos tipos de la autoridad ven al resto del grupo llegar. Cole y Macbeth informan a los otros de sus sospechas y Cole, añade que ambos padres no se dieron ni cuenta de que se habían llevado a sus respectivas hijas hasta bien entrado el atardecer, es decir, hace una hora y media. El equipo se pone

a investigar el rancho, sobre todo la zona donde los dueños hallaron la nota amenazadora, encontrando un puñal de madera, con mucha sangre en el filo y unas cuantas gotas dispersas por rl resto del objeto. Se fijan en que está inscrito las iniciales G.G. Deducen que puede ser una de las raptadas. Se la muestran a los padres. Fedric asiente que es de Gia antes de llorar otra vez, pensando en que la estarían ahora mismo. Cole nota algo extraño, al igual que Liverpool, al ver a los dos hermanos abrazarse y decirse cosas en voz baja.

Pasan las horas. Mientras Aaron Cole y su equipo investigan el supuesto secuestro de Kelly y de Gia, las hermanas Myers, Tristin y Danica, cenan y hablan largo y tendido tiempo acerca de que Danica, pensando en Corin Macbeth, en si le daría otra oportunidad de intentarlo con él, o no. Tristin le anima a que lo reconsidere, dado que ambas mujeres son orgullosas, como su difunta madre india. La otra piensa en que Macbeth tiene que hacer algo muy especial para que cayera rendida a sus pies. Se ríen y hablan de otras cosas también mientras gozan de una brisa suave en el porche de la acalorada casa. Pasa la noche, el sheriff y su equipo descansan un poco tras no hallar mucho en el escenario y llevarse respuestas negativas del caso.

Al amanecer, pocas horas después de que el equipo se fuese a descansar, unos ciudadanos hallaron un cuerpo de una joven sin vida cerca de la plaza central de Villa Rocosa City. Es una mujer muy bella de rostro y menuda. Lleva una vestimenta rasgada y sucia. al igual que su cabello ondulado rubio, algo largo. Sus ojos verdes claros están abiertos como platos, acompañada por su expresión de horror que hay en su rostro, dándose a entender que su muerte no fue nada agradable. El sheriff informa a los Gómez y ellos corroboran que se trata de Kelly, la hija de Daemon. Juani Sánchez, la ayudante del Dr. William o de Richard Boston, está echando un primer vistazo al cuerpo difunto de la joven, junto a los otros dos galenos nombrados y ven que ha sido apuñalada salvajemente. Aaron saca del bolsillo de su chaqueta, que aún lo conservaba, el puñal de Gia y los otros lo usan para ver si ese es el arma homicida. Lo es. Cole ve a los hermanos abrazarse de nuevo y hablar en voz baja, que sospecha de que el secuestro sería un montaje. Pero, ¿si es así? ¿Qué salió mal? ¿Por qué mataron a Kelly? ¿Y qué papel juega Gia en todo esto? ¿Y Daemon y Fedric? ¿Tendría algo que ver las otras tres muertes sucedidas hace cinco años con esto? ¿Quién más está metido en esto si realmente se trata de un secuestro? piensa este. La veinteañera Kelly no se merece esto, piensa el sheriff tras mirar otra vez el cuerpo de la joven.

El equipo analiza el escenario y ven un puro encendido, tirado en el suelo y varias pisadas, incluidas la de los rehenes. M.L., Andrew, Jean Claude y Denzel ven que pueden haber sido cuatro o cinco secuestradores por el número de pisadas, que están casi al lado de unas pisadas de caballo. Aaron ve que hay algo que no entiende y decide pedir a Daemon y a Fedric si podría desenterrar a su mujer Meaghan, a su padre, Tom, y el suegro de Fedric, Fred. Los dos hermanos aceptan.

Pasa el día, llegando a última hora de la tarde. En la oficina del sheriff, Jean Claude Murphy y Denzel Pollard, leen y releen, investigando la herencia de la difunta Meaghan y ven algo extraño. Cole, vigilando si están secos los vestidos con los que murieron los tres familiares hace cinco años, secándose al sol tras varios lavados. Las prendas están colgadas en una barra, afuera, en el porche de la oficina. Aaron también había tenido una mañana ocupada. Tras desenterrar los cadáveres de los familiares y quitarles con ayuda del enterrador sus prendas para corroborar si las puñaladas de todas víctimas coincidían con una única arma del crimen, el puñal de Gia Gómez. Efectivamente, todos habían sido acuchillados con la misma arma. Se fue a la estación de ferrocarril para enviar varios telegramas e investigar más a la familia Gómez, dado que solo llevaban viviendo en Villa Rocosa City desde hace siete años. Y después de eso, buscó en cada caja de cartón que tenía debajo de su escritorio los informes que él personalmente escribió sobre esas muertes hace cinco años, para ver si había algo que se le hubiera escapado. Jean Claude, Denzel y Aaron se reúnen junto al resto del grupo tras no hallar mucho en el escenario del crimen de Kelly. Cole lee el informe forense que le hizo el doctor que analizó esas muertes y ve algo interesante. Luego ve otro detalle en otro papel que escribió personalmente. Todos ven que tanto Fred, como su hija Meaghan, como el padre de ella, Tom, murieron acuchillados repetidas veces. Aaron les enseña un informe que escribió y todos dedujeron que mataron a Meaghan por la herencia de su madre, y abuela de Gia, y a Fred y a Tom por ser testigos. Las únicas personas

que sacarían beneficio de eso serían Gia y Fedric. Pero si es así, ¿por qué mataron a Kelly? ¿Y qué papel juega en todo esto Daemon? ¿Y qué le habrá pasado a Gia en este momento?

En ese momento, Aaron ve a una joven de cabello moreno y corto, sucio, delgada, atada de manos y con una cuerda gruesa usada como mordaza en la boca, que sale a la calle. El resto del grupo le sigue. En ese momento, todos los hombres de la autoridad ven a cuatro jinetes subidos a caballo, con intención de disparar de nuevo a la joven. Cole grita en alto que no lo hagan, pero los otros no hacen ni caso. En ese momento, ocho agentes de la ley se enfrentan a cuatro truhanes. Tensión, miradas cruzadas. Todos desenfundan sus revólveres cuando la aguja grande se pone pone en las doce, marcando las ocho de la tarde. Hay una lluvia de balas. Aaron ordena que protejan al rehén. Corin lo hace, recibiendo un tiro en la pierna. Tras varios minutos, los jinetes caen de sus monturas muertos, menos uno que coge como escudo a Corin y amenaza al sheriff de que suelte el revólver, al igual que al resto. Casi todos bajan sus armas de fuego. Aaron no lo hace, en lugar de eso, baja el brazo y desafía con la mirada al último truhán, que parece ser el líder. En ese momento, hay un momento de tensión y de silencio. El secuestrador se ríe mientras acciona el martillo. Cole vuelve a subir el revólver y dispara, matando al jefe de un disparo en la cabeza. Cae al suelo sin vida. Macbeth se lo agradece, estando en shock aún, porque piensa que podría haber muerto. Cole ordena el cese del fuego y pregunta a sus ayudantes si están bien. Todos responden, incluida la joven, nerviosa. Pasan las horas, llegando la noche. Fedric abraza a Gia con cariño y se siente feliz. Junto a ellos, está Daemon. Los tres cenan y después, van al cementerio, donde la joven raptada identifica a los jinetes como sus raptores. Les da el nombre mientras mira con fijación a tres jóvenes de su edad, los treinta,

fornidos y con dibujos en sus extremidades: Justin, Curtis y su jefe, Daniel. Los tres secuestradores parecen haber salido de la cárcel. Aaron, aún así, sospecha de los tres familiares, estando también en el cementerio.

Mientras, en otra parte del pueblo, en la oficina del alcalde, Kevin Grissom recibe a su amigo Ray, con su joven esposa Liz. El hombre es un tipo corpulento, maduro, mucho mayor que Liz, casi treinta años mayor que ella, ya comienza a entrar en los setenta años. Lleva bastón y va con un traje, que al igual que el vestido que lleva su mujer, parece caro. Pelo acicalado y cuidado, igual que ella y se nota que van a sitios caros y que Ray no lleva nada mal su jubilación. Ambos lucen dientes perfectos y parecen que se quieren, aunque la joven puede parecer su hija de cincuenta años. Ambos, algo asustados preguntan a Kevin que había pasado con ese tiroteo que han escuchado hace un rato. Grissom les tranquiliza y les asegura que no es nada, que el peligro ya ha pasado. La pareja se alegra al saberlo y los hombres comienzan a hablar de negocios.

Más tarde, es más de la una de la madrugada cuando citan en la sala de interrogatorios a la familia Gómez para aclarar el caso que habían estado investigando, consiguiendo conectar todos los crímenes. El sheriff Aaron Cole, junto a su ayudante, Sam Liverpool, entran en el lugar, trayendo varias pruebas, entre ellas la ropa que llevaron las víctimas de hace cinco años y la difunta secuestrada. Lo dejan encima de la mesa y tanto Aaron como Sam comienzan a teorizar unos hechos. El sheriff es quien habla primero, cogiendo toda la vestimenta y enseñándoles a los interrogados que el puñal de Gia Gómez se usó como arma homicida en los cuatro crímenes.

-Bien, han visto esto, ¿no? He comparado las marcas que tenía cada traje con las del puñal y han visto que coincide cada navajazo con el arma, ¿no?

Gia, con sus preciosos ojos color avellana, desafía con la mirada a los tipos de la autoridad y reclama su puñal. Sam chista, negando con la cabeza, y pide que escuchen la historia, enseñando, por orden de su jefe, los documentos que le dice para que lo vean los sospechosos. Tanto Daemon, como Fedric se ponen algo tensos al ver las escrituras de la herencia de Meaghan, y los movimientos bancarios que hicieron de una cuenta a otra.

-Hace cinco años, Meaghan recibió de su difunta madre parte de una herencia que le correspondía legalmente. Y durante un tiempo...-sigue, ordenando a su ayudante que muestre otro documento bancario a los invitados.- le fue muy bien en los negocios Fedric, al igual que a usted, Daemon. Pero, ¿qué ocurrió? En el 1909 hubo una gran crisis en sus empresas, y su suegro, Fedric, y por tuvieron que idear un plan cuando su mujer, Meaghan, supongo, que se enteró de que ustedes dos estaban gastando mucho en sus negocios, y en lo que no eran negocios, por unas declaraciones de algunos camareros de algún saloom que otro. Se endeudaron y su mujer, seguramente, lo descubrió, y decidió cortarle el grifo, ¿no, Fedric?

Sam enseña otros documentos bancarios. Aaron continúa con su explicación.

-Así que decidieron los tres, poner fin al control de Meaghan y repartirse la herencia, ¿no?

Daemon va a decir algo, temeroso, pero Fedric le dice que no en bajo. Gia sigue desafiando a los tipos de la autoridad.

Sam les enseña los informes del doctor que echó un primer vistazo a los cuerpos de la familia y luego a las prendas que llevaban puestas las víctimas, y el puñal.

-Usted, Fedric, o usted, Daemon, agarró el arma blanca y sin dudarlo, asesinó a Meaghan en el salón de su casa.-teoriza, sin mirar a la hija de Fred que está en medio de los otros dos.- Tras eso, uno de los dos asesinó a Fred y a Tom por ser testigos, ¿no es así?

Sin mediar palabra, Gia dio un golpe fuerte con las manos extendidas y se levantó de la silla donde está sentada, tirándola al suelo.

-¡Esto es indignante! Me marcho.

-No hemos acabado, señorita. Lo mejor está por llegar.

Gia se la da vuelta, enfadada y desafía con la mirada, esta vez a todos los demás presentes. Daemon va a decir algo de nuevo, pero esta vez es Gia quien le cierra la boca a su tío, señalándole con un dedo índice.

-Cierra la boca, tío. No tienen nada para demostrar que fuimos nosotros los que hicimos eso.

-En realidad sí que la tengo. Siéntese, por favor.- ordena el sheriff con indicaciones mediante una mano.

Gia al ver sacar a Aaron un cuaderno, forrado por piel de ternero, de una de las carpetas que hay encima de la mesa, color marrón avellana, traga saliva. Aaron lo empieza a leer para que los familiares se den cuenta de lo que realmente pasó en realidad.

-Ustedes sabían que Kelly había sido testigo de esos crímenes y les chantajeó durante un tiempo, ¿no?-deduce Aaron mientras sigue leyendo.- ¿Cuánto, Samuel?

-Cinco años.

Aaron mira a Daemon con picardía y le insinúa, sabiéndolo de antemano.

-¿Verdad que Kelly guardaba dinero en la cuenta bancaria que le abrió su difunta madre?

Daemon no contesta, pero se le nota nervioso.

-¿Y si es así, qué pasa?-pregunta Gia, controlando su malhumor.

-Que no creo que el chantaje durará siempre, ¿no?-sigue Sam.

-Y por eso, idearon un plan en el cuál usted participó como otro rehén más, Gía.-sigue Aaron.-Durante cinco años estuvieron dando dinero a una chantajista hasta que se cansaron y urdieron un plan. Contrataron a una banda de truhanes, con el que Gia había estado saliendo con uno de ellos, Daniel, el líder ¿No, Gia?

-El plan era raptarlas y cobrar un rescate, pero ocurrió algo, ¿no?-sigue Sam.

-Algo que no estaba planificado. Kelly no soltaba el diario en ningún momento, y después de tener una historia tan gorda, no lo soltaría jamás. Hemos estado investigando el rancho donde os retenían a ti y a Kelly.-dice, observando el comportamiento de la joven.-Y hemos encontrado el verdadero lugar en cual asesinaron a Kelly y quien lo hizo. Fuiste tú, ¿no, Gia? Tras descubrir el diario secreto que os incriminaba a todos. La mataste y con ayuda de los raptores, llevasteis el cadáver cerca de la plaza, donde lo encontramos. Daniel tiró un puro que ustedes le regalaron, que era de su padre, ¿no? Lo sé por las iníciales que hay aquí.-dice, mostrandoselas con otro cigarrillo similar a los sospechosos.

Daemon va a intentar de nuevo hablar, pero esta vez es Sam quien le interrumpe.

-¿Cómo le pudo hacer a su propia hija? Hacer que la secuestren, y luego la...-dice el ayudante sorprendido.

-Yo no quería...Pero me obligaron. Me obligaron.-confiesa el otro, llorando mientras señala a su sobrina y a su hermano.- ¿Cómo pudiste hacerle algo así a mi hija, puta?-pregunta mientras abalanza sus manos al cuello de Gia.

-Deja a mi hija. -se queja Fedric intentando parar a su hermano.

Los otros dos también intervienen. Tras unos minutos, Aaron, cansado, decide terminar su relato, viendo a los sospechosos sentados frente a él.

-Pero lo más curioso es que yo creo que no fue ninguno de ustedes dos.-dice, señalando a los hombres.-quien matase a Meaghan. Aunque usted, Fedric, sabía quién lo hizo desde un principio.

Gia, nerviosa, sigue sin decir nada. Aaron muestra una ligera sonrisa.

-Según los extractos bancarios y al contrario que la madre de Kelly, su madre, Gia, era muy controladora, ¿no? Nunca la dejó hacer nada sin su permiso, ¿no es así?

-Sí.-contesta con egocentrismo, mientras desafía al sheriff.

-Por eso la ayudaron a tapar todos que usted fue la verdadera asesina de su madre.

-Sí.-suelta sin querer.

Aquella respuesta hace que haya un gran silencio en la sala.

-Están ustedes detenidos.-afirma Aaron.

Pasa la noche. Es mediodía del día siguiente cuando Corin Macbeth, con un ramo de flores, que lo lleva dificultosamente por las muletas que arrastra por el tiro que le dieron durante el tiroteo, se planta frente a la puerta de la casa del sheriff y antes de llamar, comprueba que tiene ese objeto en el bolsillo de su chaqueta. Llama con los nudillos varias veces y abre Danica Myers. Ella preocupada, al verlo lesionado, le pregunta.

-¡Oh, Dios mío! ¿Estás bien?

-Sí, tranquila. Gajes del oficio.-sonríe él nervioso porque no le salen las palabras adecuadas.

Ella sorprendida, abre la boca, emocionada al verlo arrodillarse ante ella. Con dificultad saca el anillo y se lo introduce en el dedo anular, con su ayuda proponiéndole.

-Mira, fui un cobarde, un chico que debí haber hecho algo en el pasado por ese joven, pero ese error me ha costado el estar lejos de tí. Y no quiero esperar ni un minuto más para estar contigo. Te quiero. Y quiero tener una familia contigo, Danica. Así que, ¿quieres casarte conmigo?

La joven se queda muda. Tristin, su hermana, desde el interior de su casa, carraspea y le anima a ella.

-Vamos, el chico está todo lesionado a entregarte esas flores y ha declararse. No le hagas esperar.

Danica mira a su hermana y sonríe. Nerviosa. Se da la vuelta y dice, afirmando con la cabeza mientras pega unos saltos de felicidad.

-Sí quiero.

Ella pega un brinco hacia él y casi se caen. Se besan apasionadamente. Aaron, abraza desde atrás a Tristin y observan esa bonita escena.


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